Para entrar en materia sobre las propiedades de los alimentos, primero tenemos que distinguir entre 5 grandes grupos, cada uno con sus beneficios y propiedades.

Agrupándose por su composición nutricional, proteínas, lípidos (grasas), hidratos de carbono o agua, nos encontramos con los siguientes grupos de alimentos:

  • Cereales, derivados y legumbres.
    • Los cereales y derivados. Se componen de forma principal por hidratos de carbono y destaca su gran aporte en vitaminas B y fibra. Junco con las verduras y hortalizas constituyen la base de nuestra alimentación.
    • Legumbres. Por un lado, tienen un alto contenido en fibra, proteínas y hierro y, por otro lado, un bajo contenido en grasa. Se recomienda un consumo de legumbres de 2 o 3 veces a la semana para considerarlo saludable.
  • Lácteos y derivados.

Se trata de la principal fuente de calcio y contienen altos valores en vitaminas A, D, B12 y fósforo. En cuanto hablamos de lácteos, lo principal que nos acude a la cabeza es la leche, yogures y quesos.

Respecto a la leche, se debe de consumir de forma equilibrada, debido a que contiene bastante grasa saturada. Sin embargo, injerirla en las proporciones recomendadas nos aporta el ácido oleico y los ácidos grasos omega-3 que necesitamos.

El consumo de lácteos es válido a todas horas, primando principalmente en los desayunos, almuerzos, meriendas y postres.

  • Verduras y Hortalizas.

Es importante destacar su gran contenido en agua y su bajo aporte en grasa. Además de su importante contenido en fibra, vitaminas (A, B y C), minerales y sustancias antioxidantes.

  • Carnes, pescados, huevos y grasas
    • Carnes y derivados. Se recomienda un consumo moderado, ya que un consumo excesivo aumenta el riesgo cardiovascular debido a los ácidos grasos saturados, el colesterol y el sodio.
    • Pescados. Tiene un contenido de proteínas similar a las carnes, sin embargo, aporta menos grasa. Los pescados son ricos en vitaminas A y D, así como en ciertos minerales (yodo, fósforo y potasio).
    • Huevos. Contienen hierro, vitaminas del grupo B y vitaminas liposolubles A y E. Hay que tener en cuenta que la clara del huevo es la que contiene proteínas de alto valor biológico y la yema es rica en lípidos (ácidos grasos esenciales, grasas saturadas y colesterol).
    • Grasas. Incluyen los aceites vegetales y otro tipo de grasas como la margarina, mantequilla y sebo. Mientras los aceites vegetales tienen ácidos grasos que son beneficiales para la salud, las otras grasas tienen efectos en detrimento de la salud, debido a que favorecen las enfermedades cardiovasculares.
  • Frutas, frutos secos y azúcares
    • Frutas. Se trata de una de las mejores fuentes para conseguir vitaminas, fibra y agua. Son ricas en antioxidantes y nos ayudan a facilitar la asimilación de los nutrientes.
    • Frutos secos. Nos proveen de grasa y energía, además de calcio, fósforo, cobre, vitamina E y fibra.
    • Azúcar y dulces. Hay que tener en cuenta que no aportan ningún nutriente especial, aunque sí una cantidad elevada de energía que proviene de los azúcares.

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